Poco a poco nuestro estado se ha visto inmerso en diferentes escándalos desde actos de corrupción, robos y hasta zona de disputa por la plaza de parte de los carteles de la droga, hoy Aguascalientes ha perdido su brillo, ese brillo que desde hace años no se hace ver, en algún momento se nos llamaba la Suiza Mexicana, la Ciudad de la Gente buena, pero hoy todo eso ha quedado atrás en un triste recuerdo, poco a poco eliminando sus raíces, sus tradiciones, la feria la cual se ha vuelto la cantina más grande del mundo, escuchar a los feriantes que solo vienen a beber y a los pocos que buscan recrearse de manera sana, simplemente no encuentran gran opción cultural, los comerciantes siguen perdiendo terreno y varios han tenido que bajar la cortina, poco a poco esos recursos se ha ido a las grandes tiendas extranjeras, saqueando lo poco que queda del mercado local.

Ayer la desgracia siguió rodando las calles del estado y la ciudad, se perdió otro buen hombre que dejo un legado, más sin en cambio la noticia lamentable y dolorosa para quien tenemos respeto al dolor ajeno, más si se trata de amigos, es lo que vemos una terrible pérdida, más sin en cambio otros hacen fuego del árbol caído y no pierden ni un momento para destrozar la imagen y memoria, de lucrar con el dolor tan profundo que puede sentir un padre al perder un hijo, a esas personas sin escrúpulos no tienen derecho ni de tener nombre, lamentable pero cierto, la ciudadanía todavía goza del morbo, de ver cómo la desgracia llega a otros y disfrutar de ella, simple y llanamente Aguascalientes ha perdido su brillo.

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